Acercamiento a la cultura Guane

Mediante este blog estamos tratando de hacer un acercamiento a la cultura Guane hoy ultrajada por comerciantes que ofrecen mil objetos que no son guane y autoridades municipales quienes llegan a los cargos públicos sin ninguna base cultural. El idioma que usamos es el más sencillo, como si se tratara del de una noticia, a fin de que todos entiendan los contenidos. Los Guane fue la más desarrollada cultura de su tiempo antes y a la llegada de los españoles y no los nativos que anduviesen en guayuco.

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viernes, 16 de diciembre de 2011

Degradan imágen del Guane


Los Guane, de acuerdo con investigaciones hechas sobre los restos humanos y de elementos de uso diario, dejan entrever que su nivel cultural fue alto.  Si se le compara con otros pueblos que los españoles hallaron a su arribo a las tierras, las que conforman el hoy departamento de Santander, en Colombia, superaban a sus vecinos muy notoriamente.

Tenían sus propios criterios sobre la vida y la muerte, mapas solares, vistosas y útiles obras de ingeniería hidráulica, actividad artesanal  como el tejido, la cerámica y cestería, cultivos a gran escala muy variados, leyes civiles, penales y una religión basada como el cristianismo en advertir que después de la muerte seguía la vida.

Falsa imagen guane
Eran gentes que tenían en su familia la razón de ser de la existencia. Si se leen detenidamente todos escritos del cronista Fray Simón,  podríamos concluir que los “salvajes” fueron los conquistadores no los nativos Guane. A pesar de esto en pleno siglo 21, se insisten en tratarlos mal y desconocer sus valores ante una pasividad pasmosa de nuestros “intelectuales”.

 La masacre más grande de la historia de Colombia la consumaron los españoles en gentes Guane, quienes con su sangre hicieron enrojecer los ríos de la región que gobernó “Chanchón”. La masacre moderna se contra la etnia Guane se configura con una estatua de un indio en Guayuco frente a la alcaldía de Floridablanca.

Pueda ser que el trabajo del escultor sea bueno, pero la verdad es que la imagen en bronce no representa un Guane. Con esa “es-cultura” regalada por que no tenían donde colocarla, se está violentando la verdad histórica. “No es concebible que un pueblo como en Guane, con tantos adelantos como lo afirma la historia, anduviese en guayuco”.

 Fray Pedro Simón, en sus crónicas sobre la conquista española escribió muy abundante información a detalle sobre nuestros antepasados los Guane. Los historiadores y antropólogos modernos y los menos actualizados, que han escrito bibliotecas enteras con el tema Guane y en ninguna parte aparecen los Guane en guayuco. Este pueblo desde el primer momento en que fue avistado por los españoles,  sobresalió con su vestido.

La estatua de la alcaldía de Floridablanca contribuye a estimular las falsas aseveraciones en el sentido que los Guane era un  pueblo de salvajes. Viejas teorías desechadas  en un ciento por ciento como resultados de investigaciones que han  usado técnicas científicas y no simples elucubraciones.  “Esto motiva que muchas veces encontremos pasajes en algunos textos que el nativo es señalado como salvaje y al ibérico como gran señor”.

Verdadera imagen Guane
Fray Pedro Simón informa  en sus crónicas que estas gentes, los Guane, no vivían empelotas o en guayuco, tenían además de sus adelantos técnicos entre ellos las fábricas de mantas de alta calidad, diseño y colorido, cara de gente y cuerpo de gente.  Como gentes que eran y no salvajes indígenas, siempre usaban vestido.

En la  región de la Mesa de los Santos, capital del imperio Guane, los  antropólogos e historiadores han hallado todo tipo de pruebas para construir, “la fascinante historia de los antepasados de los santandereanos, el pueblo Guane…”. Una de esos documentos es la reconstrucción de la auténtica imagen de un hombre Guane. Todo contribuye a condenar al engaño de la alcaldía de Floridablanca.

Lo más curioso e insólito es  el placer que sienten las autoridades de Floridablanca de estar engañando a los visitantes y los propios con una estatua alejada de la realidad Guane. Que el director y la totalidad de funcionarios  de la Casa de la Cultura Piedra del Sol, no estén en capacidad ni voluntad política y cultural de defender los ancestros santandereanos. En sus narices tienen una muestra de los adelantos culturales, para el caso particular, la astronomía Guane, plasmados sobre una gran roca. “Un pueblo que supo de astronomía no puedo andar por el mundo con simple tapa sexo, son cosas que se caen por su propio peso”.

Las autoridades de Floridablanca le están retorciendo el pescuezo a la historia regional de Santander. Los Guane no eran bestias salvajes como nos lo afirman con una estatua frente a la alcaldía. Están violando fragantemente el artículo octavo de la Constitución Nacional, que habla sobre su obligación de defender la “cultura regional” y defender es estar de acuerdo con la verdad.

La Casa de la Cultura de Floridablanca esta contribuyendo a “prostituir” los auténticos contenidos a la historia, de los ancestros Guane. La pobreza intelectual de quienes la manejan se ve reflejada en la respuesta dada a un periodista: “no sabe nada”, cuando se le preguntó sobre el criterio que tenía en torno a la estatua falsamente llamada “Chanchón”

Da lástima y vergüenza que el Museo Guane Piedra del Sol, no tenga una aproximación a la vida de los Guane y declare  su ignorancia a los periodistas que sobre este apasionante tema de nuestros antepasados y que involucra a todos los santandereanos. “Nuestros avanzados ancestros no eran gentes de guayuco, eran personas  cultas que en muchas de sus actividades no han podido ser superados”.

Lo peor de todo se observa cuando se detecta que autoridades políticas y culturales de Floridablanca repudian la verdad histórica como cualquier necio ignorante y discapacitado mental.

jueves, 20 de octubre de 2011

Ratones, cangrejos, caracoles, armadillos e iguanas

Además de las hormigas culonas, las que los Guane criaban y consumían en cantidades industriales, también lo hacían con  cierto tipo de ratón que llevaban a  sus banquetes como un bocado digno de dioses. El roedor era posible encontrarlo en todos los cuatro puntos cardinales del imperio Guane. Los caracoles completaban la dieta para nuestros ancestros junto con otras especies ya desaparecidas..

 Según los documentos de las investigaciones arqueológicas de Palogordo, “La prehistoria de Santander en los Andes Orientales”, el  ratón de las comidas Guane, “…pudo tener hasta unos 6 cm de longitud (excluyendo la cola) y los individuos adultos aportaron hasta unos 50 gramos de carne por lo cual cuando se consumían eran sacrificados en grandes cantidades. Probablemente se cazaron excavando las madrigueras en las que se ocultan muchos individuos”.

La comida Guane
Es uno de los animales más comunes en todos los climas y medios... La clave de su éxito y difusión es su gran adaptabilidad y su rapidísima rata de reproducción. Estos roedores son omnívoros y en épocas de sobrepoblación devoran prácticamente cualquier tipo de alimento pudiendo convertirse en plagas de los cultivos.

Palogordo queda en las cercanías del actual municipio de Guane. Allí fueron encontradas huellas de que nuestros ancestros consumían en su dieta habitual caracoles. Otros historiadores señalan que cuando los españoles llegaron a la meseta de Bucaramanga, “se alimentaron con caracoles que hallaron en la Laguna de San Mateo, lugar que hoy ocupa la Plaza de Mercado Central”.

Los antropólogos Roberto Lleras Pérez y Arturo Vargas Escobar profundizan en sus investigaciones para informarnos que había de tres especies de Caracoles y entre ellas “una de costumbres arborícolas”. Más adelante precisan que, “Los gasterópodos son muy abundantes en todas las zonas boscosas y terrenos aledaños en alturas como la de Palogordo”.

Acontecía con estos animalitos al igual que con los ratones que, “Dependiendo del tamaño los caracoles pudieron aportar entre 1 y 15 g de carne cada uno, para que su contribución fuera significativa en la dieta debían recogerse en grandes cantidades”. Eran una plaga de los cultivos, pero una delicia en la alimentación Guane.

Eran recolectores de cierto tipo de cangrejo. De este bicho nos aseguran los estudiosos que, “El aporte de carne…era muy restringido ya que se limita casi únicamente a las pinzas y patas”.

Las palomas no se escaparon de la dieta de nuestros ancestros. En la región, “Existen numerosas especies, subespecies y razas que habitan prácticamente todos los climas, exceptuando los páramos. Como promedio miden 30 cm de longitud. Son granívoras… Hacen sus nidos en las ramas de los árboles y en las rocas y farallones como las que abundan en el cañón del Chicamocha…sus huesos fueron utilizados como cuentas de collar y eran atrapadas mediante redes”.

La iguana era un reptil muy apetecido y sigue siéndolo en diferentes partes del país. Hoy la ley lo protege en donde se encuentre. “Estos reptiles parecidos a los lagartos poseen una cresta espinosa alta y un gran saco en la garganta. Deriva su alimentación de las hierbas e insectos y prefiere los parajes húmedos como hábitat utilizando los árboles. Eran recolectadas en los bosques cercanos a los cursos de agua”.


Proteinas para los Guane
 Los armadillo fueron un plato Guane y de nuestros campesinos hasta hace poco, cuando los exterminaron por el exceso de cacería. Habitaba los climas cálidos, templados y fríos, menos los páramos. Su cuerpo está protegido por dos placas córneas, una superior y otra inferior. La parte superior de la cabeza, extremidades y cola también están protegidos por placas córneas. Posee cuatro fuertes uñas en las extremidades anteriores que les sirven para excavar cuevas que usa para refugiarse cuando se le persigue.

“Estos acorazados en cada parto tenían cuatro crías. Es un animal de hábitos nocturnos y se alimenta principalmente de insectos y lombrices. Su gran capacidad bronquial le permite contener la respiración cuando cava y badea ríos. Un armadillo adulto puede pesar de 2 a 3 kilogramos.  El Guane lo cazó excavando las madrigueras en el día cuando duerme”.

Las excavaciones de Palogordo cierran su información de los beneficios carnícolas consumidos por los Guane, según pruebas halladas en los lugares investigados, cuando relaciona el venado.  Este animal comúnmente era conocido como “venado de cola blanca o venado caramerudo”. Prácticamente ha desaparecido de la fauna santandereana.

“Ocupan preferencialmente las pasturas abiertas y los bosques bajos y ralos puesto que la cornamenta les dificulta el desplazamiento en los bosques densos. Se alimentaba de leguminosas, matorrales, arbustos y pastos. La altura promedio en la cruz era de unos 80 cm. Un animal adulto puede aportar en promedio unos 20 a 25 kilogramos de carne. Su cacería se realizó mediante proyectiles y en ocasiones utilizando trampas ubicadas cerca a los abrevaderos”.

Hay afirmaciones de historiadores quienes hablan del abundante consumo de pescado en las cercanías de los dos grandes ríos que bordeaban la población Guano, el Chicamocha y el Suárez.  De allí hasta hace unas décadas de extraían cantidades de bocachicos, bagres, doradas, choques, etc. Con mayor razón en la lejana época de los Guane. Aqui la pesquería murió por la contaminación de las fuentes.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Leyes civiles y penales Guane

      
Nuestros ancestros Guane, como todo ser humano que viven en comunidad, generaron su propio reglamento de convivencia  y consolidar su moral natural para que rija sus actividades diarias. Con el paso del tiempo  el pueblo Guane fue adquiriendo estructuras más sólidas en lo  jurídico.  Sus códigos los miraba y aceptaba con un profundo respeto y con el convencimiento que eran para respetar. Las transgresiones  eran castigadas con penas muy estrictas, incluso, con la muerte para determinados casos como el homicidio intencional.  

Heredad de los Guane
Alrededor de la justicia Guane se han creado conjeturas muy variadas sin que hayan comprobado histórica y científicamente. Las normas no estaban escritas porque los Guane nunca usaron un alfabeto, pero si  fijas en la conciencia de cada uno de los Guane. Se transmitían verbalmente de generación en generación. Parece que en toda la geografía ocupada por este pueblo, los códigos  para castigar delitos penales como civil eran los mismos. Este o aquel cacique siempre aplicaba las mismas normas ya que se les preparaba desde que eran jóvenes.

Para los Guane el homicidio intencional era posiblemente  el pecado más grande que ser humano pudiera cometer contra  sus congéneres.  “Cuando alguna mataba culpablemente a otro debía también morir, aunque le perdonasen los parientes del muerto, pues decían que Dios es el único dueño de la vida del hombre y por consiguiente los hombres no podían perdonar al homicida, sino solamente Dios”.

A los actos de guerras en defensa de la heredad y la familia, la pena de muerte no operaba, pero si cuando había un deceso en peleas interpersonales, venganzas y otros comportamientos. La muerte producida en guerra contra el enemigo, “no tenía ninguna medida de castigo. Las acciones de guerra no se penalizaban así se hubiese  destruido una tribu a otra. En este caso la acción que produjo la muerte en el contrincante se premiaba”.

Los ancestros santandereanos eran estrictamente respetuosos de los bienes ajenos. No se toleraba a quienes de una u otra forma se apoderaban de los haberes de los demás. Al ladrón se le castigaban muy severamente con mutilaciones corporales con lo cual quedaban señalados de por vida. Les quitaban, según la gravedad del delito, un dedo o una mano. Se catalogaba como más que grave la residencia del ladrón. Cuando recaía  por tercera vez en el delito, “…el cacique los hacía atar fuertemente a un madero alto y ordenaba que se le matara a flechazos”.

En cuanto a la vida familiar, los indios eran extremadamente celosos con sus mujeres. A la creían que había acido en la infidelidad la hacían comer ají picante a toda prisa, con lo cual se quemaban hasta sus entrañas y entonces la ponían en confesión de su delito. Si se declaraba culpable era condenada a muerte. En cambio, si manifestaba ser inocente, le hacían grandes fiestas para premiar su virtud.

Como ocurre en toda la humanidad, el poder económico primaba sobre quien no lo tenía. E determinados delitos el acusado podía evadir la sanción normal. Existía de cierta forma  desequilibrio social frente a la ley según su condición económica. “El hombre adúltero era casi siempre condenado a muerte, pero si era rico, debía darle al esposo o familia de las ofendidas, mantas, objetos de oro, de los cuales éste debía hacer partícipe al cacique, quien era el que conmutaba la pena”. La cantidad y calidad de objetos a pagar se tazaba durante el alegato o lo que podríamos llamar juicio que presidía el Cacique.

Algunos escritores relatan que entre las penas que imponían los caciques estaba la de utilizar al ladrón como objeto de concurso deportivo entre los flecheros. “Se ordenaba atar al acusado a un palo y flechar al reincidir en hurto y a los flecheros que acertaban a herirlo en la boca o en un ojo, les daba el cacique en premio una manta”.  Otros escritores afirman que estas son afirmaciones hipotéticas, son “mitos no comprobados” ni histórica ni antropológicamente.

De la misma forma han divulgado que, “A los jóvenes traviesos les echaban agua de ají en los ojos y a una mujer sospechosa de adulterio, la embriagaban con zumo de borrachero, (planta de la que se extrae la escopolamina), y si en el estado de beodez se permitía algún acto de sensualidad, daban por cierta la sospecha y la mataban”.  Estas hasta el momento son leyendas no comprobadas. Simples mitos para hacer más impactantes los escritos.

“Todos estos castigos hacían que los Guane, fueran de vida ordenada y naturalmente buena; lo que no sucedía con los indios de otras regiones, abandonados a los caprichos de su pobre naturaleza”.  El cacique era el encargado de aplicar la ley en todo momento y lugar. La autoridad del cacique era considerada de origen sagrado y creían que su poderío procedía del Sol y de la Luna, por esto se les respetaba muchísimo y se les obedecía ciegamente”.

“Se le tenía tanto respeto al cacique que sus gobernados no se atrevían a mirarlo de frente y cuando le llevaban algún presente o necesitaban hablar con él nunca podían mirarlo a la cara, entraban profundamente inclinados, hablaban con él y luego, vueltos de espaldas abandonaban el recinto”.

Había normas para casi todo. Destacaban las reglas de protección de los niños, los jóvenes y los ancianos. Posiblemente, estos mandatos obligaron a que los Guane tuvieran un  muy profundo amor a su familia y a su heredad. El trabajo se distribuía por sexo y complementaba ese apego natural, norma inflexible,  entre nuestros antepasados.

martes, 18 de octubre de 2011

La capital Guane

Don Juan de Castellanos y Fray Pedro Simón, cronistas de la época de la conquista, dicen que la capital de la  provincia de Guanentá estaba en la meseta de  Xeriras o Géridas.  Para los Guane este término significaba “tierra parecida al cielo”. En otras palabras, el corazón del imperio Guane residía en lo que hoy es el municipio de La Mesa de los Santos.  Esta planicie que pertenece a dos municipios actuales de Los Santos y Piedecuesta.

 Otros historiadores afirman que la capital del imperio Guane se encontraba cerca de la actual población de Guane. La precisan en la caída de la cuchilla “Tierra Negra” y los territorios de las actuales veredas de Lubigará al sur, Carare o Butaregua al norte. Estaría al otro lado del Cañón del Chicamocha, visto desde la Mesa de Géridas.


Muestra pictografica - Los Santos o Jeriras
 Al hablar d ese lugar consideran que se trata de una amplia explanada  que podría ser muy apropiada para el palacio del Gran Cacique.  “…la capital del  Imperio de los Guanes se hallaba cerca de Macaregua y Butaregua, en la vía entre los dos sitios...” Creen los partidarios de esta tesis.  

De la misma forma se advierte que, “El nombre del Cacique se originaba por el sitio de residencia del mismo y Guanentá era una región cercana al actual Guane”. Allí, junto a una roca una comisión científica penetró hace varios años y lograron hallar rastros de la familia real de los Guane. Todo este material o vestigios antropológicos fueron llevados al Museo Nacional en la ciudad de Bogotá.

No hay mayores detalles ni justificaciones convincentes.  Son al parecer, deducciones  basadas n observaciones y publicaciones de historiadores quienes publicaron el material disponible para ellos en los año treinta y cuarenta del siglo pasado. Con el paso de los años y el arribo de nuevos investigadores, han surgido más documentos antropológicos e históricos que apuntan para otro lado. La visión han cambiado considerablemente.

Según el cronista, Juan Rodríguez Freyre, “…el orden Jerárquico de los Guane reconocieron al Cacique Guanentá o señor de Guane como jefe máximo del cual dependieron los caciques locales Macaregua, Butaregua, Tucaregua, Charalá Bucarica, Riolato, Elmene, Chingalá, Guaca, Cepetá, Empalá, Gequicá, Poasaque, Pomaraque, Lubigará, Corotá, Moncora, Chuaquete, entre otros,  Su sede de gobierno era la Meseta de Xérira o Jérida.

Tejido de lazos y cordenes - Gériras
 El registro más antiguo del territorio que hoy ocupa el municipio de Los Santos aparece en el compendio, "Descubrimiento del Nuevo Reino de Granada y Fundación de Bogotá (1536-1539)", obra de la literatura colonial, en la que se destaca que, “durante su jornada al río Magdalena, Alfínger tuvo noticia por los indios de la existencia de una provincia de excepcional riqueza, llamada Xerira o la Meseta de Jérida o Jerira  habitada por los indios Guane. El mismo documento da cuenta de la riqueza del territorio y de la existencia del asiento principal Guane”.

En Los  Santos, dicen los estudios nuevos, “…en la llamada cueva del Indio, fue hallada la tumba del Cacique Guanentá y en otras muchas muestras de restos humanos, tejidos de algodón y fique, cerámica y  pintura rupestre, entre otros,  en cantidades considerables. En una tumba hallaron15 piezas de cerámica tallada que sería el “calendario lunar”. En Fin, en este municipio se halla la mayor cantidad vestigios Guane.

A través de todos los tiempos, los gobiernos se establecían el principal asentamiento. Por la cantidad y variedad de hallazgos logrados, ubicados en mas de una veintena de museos públicos y privados, se hace visible y fácil de deducir que Xérira o Jérida era  localidad más grande y abastecida con la mayor cantidad d fuentes de trabajo y  por sus inhumaciones descubiertas con el mayor número de personas importantes. Visto así, allí vivía su más destacada autoridad Guane.

Apreciaciones modernas y divulgadas por diferentes medios de comunicación incluido el Internet, páginas serias que se presumen deben tener asesorìa o fundamento histórico antropológico aseguran que, El cacique Guanentá era uno de los soberanos que gobernaban el pueblo Guane. Su sede de gobierno estaba ubicada en la Meseta de Xerira o Jéridas y a su jurisdicción se sujetaban caciques como los de Xuaguete, Bocore, Butaregua y Macaregua”.

Cerámica Guane - Los Santos
En la monografía oficial del Municipio de Los Santos hallamos: “Por siglos, el territorio donde actualmente se levanta nuestro municipio, fue la sede de Gobierno del Cacique Guanentá, señor de las 33 tribus Guane que ocupaban la mayor parte del territorio del actual Departamento de Santander”. Según los ancianos del lugar, esa afirmación no ha sido impugnada o puesta en duda oficialmente por los nuevos y viejos antropólogos e historiadores.
Fray Pedro Simón, “…Danse en esta tierra toda suerte de ganados con abundancia de granos y frutas de castilla y naturales, en especial en una mesa alta, bien espaciosa que llaman Gérida, donde vivía el señor grande y poderoso que llamaban Guanentá”. Castellanos sostuvo: “Políticamente, estaban los Guane organizados en pequeños cacicazgos cada uno con su gobernante o cacique local, el cual estaba bajo el mando de quien era reconocido como el Guanentá, este era el cacique máximo de la Comarca, con sede en Xériras…”

 Los Cacique Guanentá y Chancón ante los abusos cometidos con la estatua repulsiva y degradante que hay frente a la alcaldía de Floridablanca,  “Quizás esté molesto con quienes de muchas maneras han agredido el patrimonio indígena, o los que los pusieron a comer, vivir y hacer lo que nunca hicieron, donde nunca vivieron y lo que nunca comieron; o de pronto estará arrecho al estilo regional, con quienes no los han valorado haciendo museos Guane sin piezas Guane, o los que venden sus objetos al mejor postor extranjero…” Alejandro Navas - Arqueólogo

lunes, 17 de octubre de 2011

Desaparición de los Guane


Se sabe por diferentes medios científicos modernos, que los Guane, hacia los Siglos V de nuestra era ya trabajaban como experimentados productores de mantas y cerámica. A esta información no sería descabellado agregarle otro tanto de tiempo para tener una referencia de la época en que “llegaron a ocupar sus tierras”. Esto significa que pasaban del milenio antes de la aparición violenta de los españoles.

Concetración inhumana de nativos
La extensa permanencia de nuestros Guane y de sus antepasados en la geografía del actual departamento de Santander, es la comprobación de que cuando se vino época de la Conquista  nuestros ancestros tenían una cultura propia y perfeccionada por el transcurso de los siglos y la acumulación de experiencias. No eran montoneras despistadas. Ejercían unos como gobernantes, otros como agricultores, tejedores, alfareros, cesteros, cazadores, pescadores, etc. Cada cual con un oficio.

La violencia física y moral que tuvieron que soportar los Guane fue mucha, más de lo imaginable. Primero y en muchas ocasiones las embestidas de sus salvajes vecinos YARIGUIES. Estos nativos sobresalían por su gran belicosidad. Aún después de la Conquista, cuando estaban ya sometidos los Guane a los invasores españoles, “…el encomendero de Sancoteo, región actual del Socorro, tuvo que llevar a sus indios encomendados para que residieran en Moncora por temor a que los Yariguies acabaran con ellos…”

Fueron causas nuevas de mortandad entre los Guane las enfermedades y epidemias de padecimientos traídas y contagiadas por los españoles.  Eran patologías desconocidas por los nativos. Clínicamente hablando,  sus organismos no poseían defensas orgánicas. La ausencia de medicamentos científicos apropiados era total. Morían todos los días, uno tras de otro.

Río de Oro a su paso por Girón
La Colonia, precursora de la muerte de los Guane, no solamente impidió el crecimiento de la población indígena, sino que en muchas partes llegaron a casi a exterminarla o al menos diezmarla en forma inclemente”. Las expediciones españolas pasaban triunfales pisoteando millares de cadáveres indígenas. A estas gentes,  “las mataban con odio y sevicia  por el crimen de defender la legítima y milenaria posesión comunitaria de sus tierras”.

Muchos historiadores hablan de valentía, coraje, arrojo, valor, bravura, sacrificio y otros calificativos para justificar el salvaje comportamiento del invasor. Hoy la historia es vista desde un ángulo diferente y se recalca sobre la imparcialidad de los escritos dejados por los españoles, los que usan como fuentes informativas en torno a los Guane. “Matar a cinco mil Guane en un solo evento desarmados no es ningún acto de valentía o coraje, todo lo contrario de cobardía y salvajismo”.

El documento histórico sobre la contaminación que produjeron los españoles al entrar en  contacto con el nativo Guane señala: “Los europeos traían consigo muchas epidemias y enfermedades. La viruela, el tifus, lepra, enfermedades pulmonares y venéreas, que dada la precaria situación de los vida de los naturales y la casi total carencia de los elementos médicos apropiados, diezmaron considerablemente la población”.

En el año 1558, apareció una grave epidemia de viruela muy contagiosa en que murieron, en el Nuevo Reino, más de 15.000 de los naturales. El mal se propagó por las diferentes regiones en un alto nivel de contagio. El transito de personas entre las región sirvió para esparcir el virus del contagio. Las provincias de Vélez, Socorro y Pamplona no fueron la excepción.  La enfermedad atacó y se sostuvo vigente  cerca de tres años haciendo miles de víctimas entre los Guane antes de lograr controlarla.

El hecho de haber arrebatado a los Guane sus labranzas y sus mejores tierras para la agricultura, sicológicamente los mató a todos. El rigor en el cobro de impuestos sin mirar sus condiciones económicas, la voracidad insaciable hispánica los había reducido a la miseria. En esta condición muchos murieran por desnutrición. Morían de todas las edades particularmente ancianos y niños. A este estado de cosas los españoles no daban ninguna importancia.

No disponían de medicinas
El casi total exterminio de los indígenas llegó con la explotación de las minas de oro.  “A los españoles les faltaban brazos en los climas ardientes, por lo cual se obligó a los indios de las tierras altas al duro trabajo de los climas cálidos y húmedos, a que no estaban acostumbrados”. El exceso de trabajo, de sol a sol todos los días, el hambre, la ausencia de cobijo y el paludismo los hicieron víctimas de una muerte temprana y humillante.

“La tristeza de verse sujetos a la esclavitud, la debilidad física consecuente de la mala alimentación, la peste que se cebó en los desdichados indios los obligó a preferir el suicidio a una existencia de oprobio y miseria”. Hay infinidad de relatos en torno a como nuestros nativos Guane preferían lanzarse por los peñascos para alcanzar la muerte, antes que someterse a los crueles tratamiento de los españoles.

El último censo de los indios de Guane hecho el 13 de marzo de 1810, por el Juez de Cobranzas Reales, dio un total de 1824 indígenas, en las parcialidades de Moncora, Guanentá, Butaregua, Coratá y Chagüete.. Este censo fue exclusivo para los indios, porque después se hizo el censo de los hispanos. Cuando llegó Martín Galeano la población eran de 300 mil nativos.

En el anotado censo indígena estaban incluidos los pocos sobrevivientes de la gran tribu de Chanchón, que habían sido reducidos a la encomienda de Guane en 1751.  En 1778, aún existían los grupos de indígenas de Bucaramanga, Onzaga y Curití, cuyos integrantes recibieron la orden del Virreinato de trasladarse a Guane.

No fue posible bloquear la muerte
El aborigen que constituía la mejor materia prima aprovechable para la vida civilizada fue desaprovechado estúpidamente. Es increíble que los conquistadores tuvieran tan poco ceso. Si hubiesen canalizado toda la sapiencia del Guane, hoy Santander,  estaría en niveles de desarrollo superiores en Colombia e inclusive América a las regiones que ostentan ese título.

“Si en lugar de aniquilar ese potencial humano, el colonizador español hubiera tratado de comprenderlo, de sacar partido de sus atributos de malicia e inteligencia, quizás el destino de América hubiera tomado un rumbo muy diferente. Faltó una conquista justa e inteligente, que respetando los derechos naturales de los indios”.Al Finalizar el siglo XX no existía Guane alguno en vida. Las imágenes que dicen mostrar a las nuevas generaciones la cultura Guane no se ajustan a la verdad histórica, son diferentes a lo que fueron  y los degradan en alto grado.

domingo, 16 de octubre de 2011

La lucha de CHANCHON

Después del genocidio del cacicazgo de Guanentá, los invasores españoles prosiguieron de Bócore. Más adelante el comando invasor habría de encontrarse con Chanchón el cacique quien asumió como jefe supremo de los Guane, en reemplazo de Guanentá, a quien le reconoció que había caído en defensa de su pueblo.

Cacicazgo de Chanchón
Los indios de CHAGUETE y BOCORE no opusieron resistencia, sino que prometieron sumisión y generosa amistad, pero sin olvidar lo ocurrido con Guanentá y sus gentes. Al avanzar, “Los YANACONAS le anunciaron a los conquistadores que se acercaban a un gran pueblo de un poderoso y temido Cacique de nombre CHANCHON”. Galeano envió una representación de veinte soldados y seis de caballería, para anunciar a los chanchotes que llegaban en tenor de paz y amistad.

Chanchón no les creyó un solo segundo. Deja ver la malicia indígena. Dudó sobre la posibilidad de tratar de paz con los españoles y sus impulsos lo llevaron a despreciar la embajada con arrogancia. Atacó  a los expedicionarios con palos y piedras. La respuesta de los españoles invasores fue un derroche a máximo nivel de  crueldad, brutalidad y Salvajismo.

Usando todas sus armas metálicas, caballos y perros, no escapó sino uno que otro nativo. Fue capturando al Cacique Chanchón, le ultrajaron, lo maniataron y lo llevaron ante  la presencia de Galeano. Apaciguándose de momento, el valeroso e indomable Cacique comienza a rumiar su plan en silencio total.

Los españoles ante el prudente silencio de Chanchón y los muchos regalos de los caciques de la región, creyeron tener completamente dominada toda la provincia de los Guane. “Cumplido ya el objetivo que se habían propuesto”, Galeano resolvió regresar a Vélez por la banda izquierda del Saravita o Río Suárez. Era tal la insensibilidad del invasor que de un día para otro olvidaban las matazones de seres humanos protagonizadas por ellos.

Esta imagen no es la de Chanchón
“Lo que no se imaginó Galeano fue que al dejar vivo y libre de movimientos al Cacique Chanchón, él vengaría y en qué forma la humillación y muerte de sus hermanos”. Cuando Galeano marcha a Vélez, deja al mando de la encomienda constituida con la tribu de Chanchón al mando de Alonso Guasón. Posteriormente asignan como encomendado a Jerónimo de Aguayo, quien la administraba desde Vélez.

Chanchón finge amistad con el encomendero y logra volver a sus antiguas tierras. Aguayo no quedó satisfecho con el tributo que pagaba el monarca indio y sus vasallos. Resolvió enviar a tres soldados, para que de todas maneras, cobraran mayor impuesto.  El jefe indio los recibió con aparente mansedumbre y los alojó en una de sus viviendas. Sin que éstos lo advirtieran, reunió a cuatrocientos de sus hombres, quienes se lanzaron de noche sobre los tres españoles.

Cuando los invasores se creían más seguros, cayeron ultimados por los indígenas. El orgullo español se sintió profundamente herido al conocer lo acontecido por medio de uno de los yanacones, que pudo escapar. Galeano le causó gran impacto la noticia. Envió otro grupo más numeroso de soldados, al mando del Capitán Juan de Rivera, quien hizo una arremetida con más excesos de violencia y salvajismo.

 Chanchón y los caciques del territorio de los Guane pactaron una                 posición rebeldía contra los españoles negándose a pagar los tributos que se les exigían. CACHER, nombre propio del Cacique Chanchón, sabía que se les venía encima. Reunió a todos los Caciques vecinos para planear una acción y tratar de resistir la furia de los españoles o de ser posible alejarlos definitivamente del territorio Guane.

El Capitán de Rivera envía un fuerte destacamento de españoles al mando de Pedro de Ursúa y al hallar a los indios listos para defenderse con un ejército de miles de guerreros, se lanza enfurecido sobre ellos. La superioridad de sus armas, y la majestuosidad de sus caballos y perros, logra derrotarlos.  Todo se tiño de Sangre Guane.

Un regalo que degarada a Chanchón
“Efectuaron la matanza más grande y vergonzosa de toda la historia de la Conquista, en donde murieron cientos de miles de indios en la porfiada lucha, recibiendo la quebrada, frente a la cual se libró tan encarnizada batalla, el nombre de LA QUEBRADA DE LOS CINCO MIL, nombre que aún conserva, como un homenaje a estos antepasados nuestros”.Esta quebrada está localizada entre los municipios actuales de El Palmar y El Socorro.

El historiador Rodríguez Plata escribe que Chanchón milagrosamente sobrevivió a esta masacre. Pasando el tiempo llegó a enfrentarse cuatro veces más pero sin éxito, la historia se repetía lastimosamente. Después de muchos esfuerzos españoles, lograron sorprenderlo en una emboscada  y le dan muerte sin clemencia ni piedad en 1537. La sublevación de los Guane murió con este hombre. Aparece luego de pasar muchos años con la “Revolución de los Comuneros”.  

Los CHALALAES, MACAREGUAS, BUTAREGUAS, GUANENTINOS, CHUAGUETES, TAMACARAS y CHANCHONES nunca en su vida habían visto un caballo y mucho menos alguien montado en él. La sorpresa fue mayúscula y al creer que se podría tarar de Dioses se llenaban de terror. La gran diferencia en armamento fue la consecuencia de la mortandad de los naturales en relación con la de los españoles.

Nota.- El jefe indígenas CACHER o CHANCHON, quien entró a la página grande de la Historia Nacional debe sentirse muy ofendido por la manera como lo recuerdan. Se da el caso de las autoridades de Floridablanca  quienes sin consultar la verdad histórica instalaron frente a la alcaldía una estatua de un indio en Guayuco.  “Cuando cometió a los españoles, Chanchón,  nunca se siente vencido y  a pesar de la sangre Guane derramada, continuó luchando hasta su muerte. Las futuras generaciones, hoy santandereanos, no se quitaban de su mente.  Molesta que ahora lo degraden mostrándolo casi en  empelotas como un ser de poco nivel de desarrollo humano, todo lo contrario a la realidad Guane”.

viernes, 14 de octubre de 2011

El admirable cacique Guanentá


El Capitán Martín Galeano  sale a la conquista del pueblo Guane el 21 de enero de 1540. Fue un periplo que no duro mucho tiempo, pero si estragos y dejó ensangrentadas las tierras del hoy departamento de Santander. Muy poco pudieron hacer los nativos para frenar al invasor,  gracias a las mortíferas  armas españolas frente a las casi ingenuas de los Guane.   

Sin miedo
Primero llegan al pueblo de POASAQUE donde encuentran al Cacique CORBARAQUE. Galeano finge amistad con los naturales para así apoderarse fácilmente de sus tierras y someterlos a un rey y unas normas de las que nunca supieron de su existencia. Lo sanguinario de los conquistadores españoles no ha tenido comparación en la historia, dejan ver los historiadores.

Rumbo a la tierra de los Guane, se encuentra con el Cacique BABASQUEZA  quien lo recibe amistosamente y más adelante con el Cacique POIMA. “En todas las tierras iban tomando posesión a nombre del Rey y les ofrecía buen trato si abandonaban la idea de oponerse al invasor.  Les amenazaba con arrasar sus pertenencias y llevarlos a la muerte de una forma cruel y sanguinaria”. Desciende en seguida por el cauce del Río Mochuelo, hoy llamado el Fonce, encontrándose con un poderoso y rico Cacique llamado MACAREGUA, jefe de una vigorosa tribu.

Los españoles se encontraron con un poderoso ejército bien ordenado pero deficientemente armado.  Los Guane ardiendo de furor no retrocedieron ante sus atacantes, les hicieron frente por algún tiempo. Aquí lograron dar muerte al español Pedro Vásquez, quien presuntuoso se adelantó a lo demás con el ánimo de ensartar en su lanza a uno de los más valientes indígenas, pero no lo logró.

Los nativos arrastraron su cadáver y lo llevaron, como señal de triunfo hasta la puerta de la mansión del cacique. El deceso de este ibérico enardeció a los españoles germinando una de las más terribles y enconada batallas de la que los cronistas hacen relatos. Las armas españolas obtuvieron la victoria. Lo que quedó grabado para siempre fue el valor y amor a su tierra de los Guane y como dice el himno de los Santandereanos, no dieron “ni un paso atrás”.

En el campo de combate quedaron muchos indios muertos, y muchísimos heridos contados por centenares. Como botín para los intrusos españoles mucho oro, tanto que les permitió herrar sus caballos con “oro bajo”. Ninguno de los historiadores mencionan víctimas españolas a no ser la de Pedro Vásquez.

El cielo se tiño de sangre Guane
Los Guane murieron en defensa de sus tierras y de sus derechos naturales y sacrosantos. El español en su gran afán de apoderarse de las riquezas ajenas. Luego de la carnicería partieron satisfechos de la acción alcanzada. La ardentía y belicosidad de los naturales al mando de MACAREGUA y de las gentes de las tribus vecinas hizo que los conquistadores se vieran obligados a cambiar de ruta llegando a GUANENTA.

 Guane estaba enterada de la invasión de los españoles por lo que les tenían preparado el recibimiento. Los indios, justamente enfurecidos, lucharon con un enloquecido arrojo que les trasmitía el hecho de ser comandados por el propio Cacique Guanentá Jefe máximo de toda la etnia desde Xeriras. Este hombre, según relatos de los ancianos del Municipio de Los Santos, “no conocía el miedo…”

“Los Guane tocaban sus trompetas de caracoles, levantaron una espantosa gritería y además de disparar sus dardos y flechas envenenadas, arrojaban grandes piedras hacia la hoya del río, para impedir el avance español”. Los conquistadores, al ver el arresto de los indígenas se unieron en un solo escuadrón y resolvieron hacer a los naturales una artera jugada.

En Busca de la tumba del Cacique
“Dejaron en el frente de batalla unos pocos soldados con algunos indios amigos y el resto de los arcabuceros y toda la caballería dieron la vuelta y sorprendieron a los indios por la espalda, atacándolos con tanta crueldad que quedaron tantos muertos y heridos que fueron pocos los que escaparon”.  Los Españoles acogieron su botín, particularmente varias piezas de oro que traían los muertos, para seguir su sangrienta conquista.

El gran CACIQUE GUANENTA ofrendó su vida en defensa de los suyos en este encuentro con el invasor. Fue un hombre de valentía y arrojo incomparables, siempre estuvo marchando con sus subalternos, iba a la vanguardia para infundirles valor.  “Fue el más esforzado y mayormente preocupado por el bien y el honor de su raza”.

Galeano satisfecho de la hecatombe con sus soldados marcharon a BUTAREGUA. Los indios no esperaron a los españoles,  ya sabían de la crueldad que habían mostrado con sus vecinos de Guanentá. Abandonaron sus chozas y se fortificaron en la parte alta, en las cuevas y salientes de la peña.

Los españoles, con táctica depravada, simularon subir hacia ellos y estando ya cerca de la parte alta, se devolvieron, haciendo creer a los indios que lo hacían por temor a ellos. Así lograron que éstos descendieran en su persecución hacia la parte baja, donde era más fácil combatirlos. Galeano y sus acompañantes los embistieron sacrificando inoficiosamente a centenares muchos indígenas.

El Río un testigo mudo
Debemos anotar que ninguno de los historiadores mencionan víctimas españolas en estas batallas, a no ser la de Pedro Vásquez. Al contrario, cuentan que a los nativos que murieron en defensa de sus tierras y de sus derechos naturales y sacrosantos por millares.  Aquí murió físicamente el Cacique Guanentá y señor de las tierras de Guane, pero igualmente se hizo inmortal para la humanidad. A pesar de ser la antigua sede Cacique, hoy, un lugar turístico, no hay un monumento a su memoria.

Líder indígena jefe supremo del pueblo Guane, quien se opuso a las violaciones y genocidio cometido por los conquistadores españoles y el Papado de turno quienes bajo el derecho internacional de la época (Bulas Papales), cometieron todos los atropellos que la mente humana pueda concebir. Vivió en Xérira, (Hoy Los Santos Santander). Murió  en 1549. Hace poco fue descubierta su tumba en una cueva a la que  es posible acceder a través de caminos muy escarpados y peligrosos frente a los elevados farallones del Cañón del Río Chicamocha. El investigador colombiano, Alejandro Navas, escribió una admirable obra de estudio y análisis arqueológico, llamado La Caverna del Guerrero”,  reconocida como la tumba del cacique Guanentá.